De las formas que se consiguen trabajando con el martillo, con las texturas que da el fuego a la plata al llevarla al punto previo a la fusión, se consiguen piezas únicas, piezas en las que el proceso se basa en los antiguos procedimientos metalúrgicos para conseguir piezas únicas que conservan la energía del trabajo porque ninguna energía desaparece, todas se transforman.